Record












Quería batir un record. Uno cualquiera. Mayor tiempo sin lavarse los dientes, más cantidad de días sin dormir o sin afeitarse. Por alguna razón eligió lo de los dientes. Tenía que estar más de dos años sin cepillarse, porque un holandés ya había tenido la idea. Lo que más le costaba era elegir un día para empezar. Lo mejor era un sábado, o un domingo. Era como más natural, se le dio por pensar. El viernes se emborrachó, y cuando despertó, incluso antes de abrir los ojos, sintió su aliento a caballo. Así que se los lavó y comenzó al día siguiente. Al poco tiempo ya empezó a recibir apodos a sus espaldas. Le llamaban “el aliento a caca” o, a veces, simplemente  el caca.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario