Ahí/Cabeza/Mirando

Te tiraría con algo por la cabeza
Pendejo de mierda, siempre es lo mismo. No alcanza con sugerirle las cosas. No sé para qué seguir con esta cosa marchita, y la discusión, la discusión. Se lo tendría que decir, pero no me va a salir hasta no estar sacada. Se piensa que soy una estúpida y ni siquiera lo oculta. Soy una estúpida, una estúpida de mierda y sigo en el mismo baile.
- ¿Qué hora es Damián?
(Silencio).
- ¡Damián!
- ¿Qué?
-  Nada, Damián, nada.
- …las dos y cuarto.
- Ya es medio tarde.
(Silencio).
- ¡Ya es medio tarde, Damián!
- ¿Para qué?
- Para todo, ya es tarde para todo.
- No te entiendo.
- No, vos nunca entendés.
- Recién llegamos.
- No te hagas el idiota, sabés de qué te hablo.
- No, no sé.
Andá a la mierda, le quiero decir, andate bien a la mierda, Damián; sos un imbécil, Damián, y yo una estúpida, y más por pensarlo y no decirlo, estúpida, estúpida.
- Me quiero ir.
- Recién llegamos.
- Me quiero ir.
- Terminate la cerveza.
- Pero después me voy- le digo, pero ya ni caso que me hace. Está mirando a Paola. Está mirando el culo enorme de Paola.
- ¿Qué mirás?
 (Silencio).
- Damián, qué mirás- le grito.
- ¿Qué? Ah…cómo bailan, ¿querés bailar?
- No, me quiero ir.
Y pum, pum, arriba y abajo, pum, pum, ese culote como péndulo. Y yo estúpida, sí, lo sé. Si le contara a Tatiana se burlaría hasta el cansancio. Pero no le voy a contar, más vale; ¿qué tal la joda de Ale? Bien, re divertido, tomamos cerveza, bailamos, Damián re cariñoso y yo contenta; y que sí, lo quiero, nos llevamos cada vez mejor, nos gusta estar juntos; además, Paola ya fue, y yo no soy una estúpida. Que no Tatiana, no soy.

 
Y por ahí lo hago

Por ahí lo hago. Por ahí voy, mando todo a la mierda y voy. Y lo hago. El pasillo ese no termina más igual. Y está oscuro. Y llega al medio de la villa. Tengo una linterna. No sé si anda, si tiene pilas. Me tengo que fijar eso, a ver si anda. Si no, no sé, por ahí me mando igual. Pero no voy a zarparme. Una, por ahí dos, no más que eso. Bueno, voy. Sin la linterna, es una paparruchada ir con la linterna. A ver, la puerta no tiene llave. Está oscuro. El piso es barro. Al fondo hay una luz, es ahí. Hay gente por acá, no se ven, pero están ahí, me doy cuenta. Espero que ellos no se den cuenta, espero que no se aviven. Pisé algo, me da impresión. Soy un cagón, sí, más vale, pero estoy acá, ¿no? Al final vine. ¿Qué mierda hay en el piso?, es como un bulto, chiquito y duro, medio deforme, haciéndome el boludo lo toco, pero no sé qué corno es. Abro las patas como para saltar en cámara lenta y lo paso. No veo nada. La piba me dijo que me mandara, yo le hago caso, y sigo, ya fue. Esto debe ser la cocina. ¿Por qué no traje la linterna? Ahí debe ser donde el padre la fajaba. ¿Y dónde está el viejo? Se nota a leguas que este lugar la marcó, lo describió igualito. ¿Dónde está este viejo hijo de puta? Todo tirado, es peor que caminar en un gallinero. Ahgggg!...Saco el palo para entrar en confianza, pero siento que no me costaría nada hacerlo. Estas cosas no las juzga dios ni el diablo, viejo hijo de puta.
- Dale, viejo, salí; viejo hijo de puta.
Por ahí se mueve algo y le pego. No era nada, más bien, apenas  me veo los pies. Hay olor a humo. Entro a la habitación. Está sentado. Me mira. Le rompo la cabeza.




Todos me están mirando

Vine y no puedo creer que vine. Estoy quieta, durísima, con olor a alcohol vencido, y vine igual. Lo peor debe ser mi cara, y eso que no la veo. Trato de abrir los ojos, meta forzarlos, rojos y ásperos; me raspan, y los miro, sonriente, con las manos escondidas, que no las vean, que no vean cómo tiemblan. Mientras contesto la pregunta de este salame que me ve, y que me sacó la ficha, estoy pensando para qué vine así; cómo me dio, soy un asco. No es que me importe que lo piensen de mí, sino que pierdo criterio. Si es que antes lo tuve, lo perdí. Y si no lo perdí antes, si antes estaba bajo control, con esta mueca lo acabo de perder. Por eso me miran así.
Siempre me pareció una situación idiota, venir a explicarle a un man que ya sabe las respuestas. Ahí lo inquisidor del examen. Y uno que se  delata. Más si no tenés labia; menos si estudiaste un mísero día. La mueca no me ayuda. Hasta ahí igual, minga, la estoy piloteando, pero cara de póquer. No se les escapa una, ¿será que estoy desanimada? A ver, no es tan complicado. Primero, cara de boluda. Eso es fácil. Después, todo que sí, y ajá, y hasta te hago una sonrisa. Y espero, la oportunidad está por llegar. Vas a mirar a otro lado, te vas a quedar callado un poco más de lo que debés, vas a ir al baño, o vas a decir algo que no va a ser tan desubicado, pero lo vas a hacer, tengo que escuchar y esperar y dejar que te mandes una, lo que sea, vos solito. Es eso. Ya estás por abrir la boca. A ver, dale, yo espero, no te hagas problema voy a ser yo. Ya, ya, ya sale. Tosés, te aclarás la garganta. Estás listo.


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