Estás perdido en medio del desierto, con sed, los labios cortados, los pies quemados, la cabeza ardiendo. La remera se te moja con sudor y se seca con el calor y se moja otra vez.
a) Te das cuenta que es inútil caminar ya que no hay más que arena en el horizonte, y te rendís.
b) Caminás y caminás, porque confías en salir, porque preferís luchar hasta que no puedas más.
c) Te entregás a un espejismo con un estanque de agua cristalina, dos palmeras, frutas frescas y una hamaca.

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