Verano 2: Flujo


Hacía calor de mediodía y por eso me latía el paladar. Los chicos se insolaban y la tía Marisa les ponía pantalla factor 33. Pusimos la sombrilla de manera que el viento no nos afectara y arrancamos el mate. Llevábamos muchas botellas de jugo de pera, porque decías que era el único que seguía siendo rico si llegada la tarde se calentaba un poco. Yo estaba leyendo El extranjero de Camus, ¿te acordás? Lo arrancaba a la mañana porque estaba todo más calmado en la playa y sólo lo paraba para meterme al agua y ahí aprovechaba y te contaba cómo iba la historia.
Es de la última vez que fuimos todos juntos a las toninas. La encontré moviendo unas cajas y me vinieron todos los recuerdos y por eso vine. Para escaparme un rato también, para pensar.

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