Si tengo una idea me esclavizo. Porque ya de entrada la idea nace queriendo ser. Y yo que vivo acorralado a puro darle vida a ideas ansiosas. Una probada. Un tentempié. Y me enfermo, me da diarrea cuando pienso en la idea, cuando la tengo. Y está ahí, y crece. Vez pasada pensé en gente deforme, caras deformes, pies, muñones, labios leporinos, bocios gigantes que inflaban las caras, como máscaras derretidas, ojos de vidrio, dedos amputados. Quiero retratar eso, así de la nada, se me ocurrió. Cachos de gentes, pedazos y pedacitos. Por eso vine. Porque como no me gusta la idea, no quiero verla en pie ni ser parte.
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