Excéntrico

Ni bien entré en la habitación noté la rasgadura en el panel de la pared, justo detrás del escritorio. En ese momento supe que alguien había estado allí. Y debía ser alguien que conocía el lugar exacto de la caja fuerte, porque la encontré abierta. No recordaba qué había dejado adentro, hacía años que no la abría. De hecho lo encontré tan sin importancia que casi sentí pena por el imbécil que se había tomado el trabajo de abrirla. Hice ademanes con  las manos, me rasqué la cabeza con la uña del dedo índice en un gesto casi cómico y, salivando despacio, grité. Así todo terminaba de ser bien disparatado. Creo que después de eso  me cebé un poco, y salí gritando de la casa y me puse a correr por el jardín. Pateaba plantas y levantaba tierra, con el perro ladrando alrededor. Alguien debe haber llamado a la policía, y me encontraron trepado al sauce, masticando hojas verdes.

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